
El otro día me desperté en Tucumán y había algo raro, un telon extraño, una nueva presentación de la humedad que caracteriza los días en la capital nacional del semáforo.
Había niebla, la nívola unamuniana, nos convirtió en Londres, que bueno pensé.
¿Por qué carajo me fuí de aquí si siempre quise vivir en Europa?... ¡No! que garrón estar nublado hasta las pelotas el año entero, con la inseguridad mirandote o nublandote todo el tiempo, che que inseguro debe ser Londres, pensé; no, ni a palos, porque queda en Europa; ¡Chau que inseguro debe ser Londres! me di cuenta. Que bueno que me fui de aquí, la inseguridad me nubla un poco. En fin como dice Bart, Libia es una tierra de contrastes.
5 comentarios:
AHORA EN ENTIENDO LO DEL CAMBIO DE ESTILO A UNO MAS LISERGICO
jajajaja, si es un poco más descontracturado, una forma mas relajada de renegar
Gorilas en la niebla? Como dirían Los piojos: Desde lejos no se ve. Tucumàn con niebla tiene una ventaja: las miserias no se ven. Entonces todo es puro espejismo, te encontras una mina tremenda en el parque 9 de julio envuelta por la tenue neblina que emana el lago (una imagen muy Allan Poe), te acercas y descubris que, en realidad, es Cacho, alto trava. Entonces agarras y decís: Maaa si, le doy nomás, si total no me ve nadie. Nada más tucumano que eso. Un abrazo
Pega el prensadito paraguayo santiagueño, ¿no?
Era tan tucumano como vos (no tanto como vos que naciste en salta jaja) y yo, sembrado en casa de un amigo, legitimamente tucumano
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